miércoles, 16 de abril de 2008

Las aventuras de Chuck Wiljensson y su tucán.






Eran las 6 PM en Buenos Aires, y Chuck Wiljensson estaba sentado en la silla detrás de su escritorio, en donde había una placa que decía: “Wiljensson, Detective Privado”. A simple vista no parecía un detective. Era gordo, pelado, bastante sucio y su cara, además de fea, tenía una expresión malhumorada. Además, el estado de la habitación era lamentable: oscura, le faltaba ventilación, estaba sucia y había comida tirada por todos lados. A esto se le sumaba un loro durmiendo sobre un pequeño televisor en una de las esquinas. Sin embargo, si uno se fijara bien vería, entre los varios papeles de su escritorio, notas de agradecimiento o fotos de gente asociada a crímenes resueltos.
En ése momento estaba viendo televisión tranquilamente cuando un teléfono enterrado en una pila de papeles empezó a sonar, lo que causo que el loro saliera volando al perchero. Más tranquilamente todavía, Chuck estiró la mano y atendió.
- Chuck Wiljensson, detective privado, ¿quien habla?
- ¡Chuck!, soy yo, el sargento Paireti.
- Ah, sargento, ¿Como está? – dijo Chuck con una expresión cansada.
- Yo bien, pero tenemos una situación – contestó – Una argentina apareció muerta misteriosamente en el medio de un parque de diversiones en Copenhague, Dinamarca.
- ¿Y que tenemos que ver nosotros con los daneses? Interrumpió el detective.
- Bueno, como la víctima es de aquí, quieren que nosotros resolvamos el asunto, y como tenemos que mostrar competencia frente a otro país, se me ocurrió llamarte a ti, ya que la mayoría de nuestros agentes son novatos – explicó
- ¿No puede mandar a Waynerman? – pregunto
- Charles Waynerman murió investigando su último caso – dijo después de un suspiro
- Ah, ya veo – siguió con un tono de indiferencia – Bueno, acepto.
- ¡Excelente! – dijo el sargento cambiando la vos – Sales mañana para Copenhague, un remís te pasará a buscar a las 10 AM. El conductor te dará un papel con la dirección de tu hotel y de la comisaría. Te debemos una Chuck
- Si, si, adiós – dijo y con eso corto. Después de ésto miro su reloj y se quedo pensativo, quedándose dormido.
Se despertó con el grito de una mujer al otro lado de la puerta de su habitación que le decía: - Señor Wiljensson lo busca un remís! – A lo que le respondió – Dígale que bajo en 5 minutos – mientras pensaba “Carambolas, me quede dormido”. Rápidamente se puso un pantalón marrón y una camisa ligera. De un cajón sacó una billetera con sus documentos y pasaportes y de un armario una valija ya preparada para viajes junto a una jaula. Y diciendo – ¡Vamos! Marty – que se le posó en el hombro, comenzó su viaje.
Con una habilidad que había adquirido con el tiempo, se durmió todo el viaje de 15 horas, incluyendo el taxi. Su único inconveniente fue que antes de despachar al loro, por tenerle miedo a la jaula, salió volando, pero Chuck logró agarrarlo en un kiosco.
En la salida del aeropuerto consiguió lo que creyó que era un taxi. Le marcó la dirección del papel que el remisero le había dado y se quedo contemplando aquel país al que acababa de llegar hasta que el tachero le indicó que habían llegado. Sacó la plata que había cambiado en el aeropuerto y le pagó, con el tucán y la valija en mano salió del taxi y entró al hotel. No era nada lujoso, pero a Chuck no le importo, ya que la cama era cómoda. Después de perder un poco de tiempo en ella dejó la valija y con Marty en su hombro tomó otro taxi a la comisaría. Tardo 10 minutos en llegar, el hotel estaba ubicado cerca de allí apropósito. Al llegar mostró su tarjeta en la recepción de la comisaría, el hombre en frente de el le dijo que esperara con una seña y al poco tiempo volvió con otro hombre vestido de uniforme que se presentó como el oficial Hüens, que al igual que Chuck, dominaba el inglés, por lo que no tuvieron problema en entenderse. Le dijo que le mostraría el cadáver mientras hablaban – Sinceramente todavía no hemos empezado a investigar ya que teníamos ordenes de esperarlo a usted.

En ésta hoja encontrara los datos de la víctima y su dirección, para que pueda interrogar a su familia – dicho esto le entregó una hoja mientras llegaban al final de un pasillo. El oficial sacó una llave y abrió la puerta de una habitación muy fría donde se almacenaban los cadáveres relacionados con crímenes. Mientras se dirigían a uno en especial un par de hombres allí saludaron al oficial. Antes de llegar Hüens le dijo - ¿Está seguro de que quiere verlo?, no es un espectáculo muy agradable, y no creo que pueda sacar mucha información – Chuck asintió con la cabeza. Pero en ves de destapar un cadáver, el oficial sacó una caja almacenada en un armario, la apoyó en una mesa, y con un suspiro la destapó. El cadáver, o lo que quedaba de el, estaba todo cortado en pedazos, era una mezcla de sangre, órganos y algunas partes del cuerpo todavía distinguibles. Chuck mostró una mezcla de asombro, asco e indiferencia, mientras Hüens cerró los ojos, hasta que Chuck lo toco y volvió a cerrar y poner la caja en su lugar.
Mientras iban a la puerta de la comisaría hablaron un poco
- ¿Había algo más en lo que encontraron?
- Sí, un celular, ¿lo quiere?
- Nó, no lo necesito, gracias
- Este tipo está loco – dijo el oficial cambiando de tema.
- No lo niego, juzgando por lo que le hizo a la victima, estoy casi seguro de que la causa de esto es la vieja venganza.
- ¿Usted cree? – preguntó
- ¡Oh si! – Exclamó – la asesinó con mucho enojo.
- ¿Qué piensa hacer ahora?
- Pues encontraré a este vengativo. Interrogaré a los padres para ver que puedo averiguar.
- Muy bien, debo quedarme, pero si necesita refuerzos, llámenos
- Lo haré – dijo Chuck, y después de esto se fue.
Los padres vivían en una típica casa de un humilde barrio, aunque en comparación a las de Buenos Aires, el estilo danés la dejaba hermosa.
Tocó la puerta y le abrió una mujer de unos 45 años, tenía una cara que reflejaba desesperanza y tristeza, sus largas y pesadas ojeras demostraban que había estado llorando hace poco. Le dio un frió saludo en danés, que Chuck no entendió, por lo que se presento en castellano, a lo que la mujer dijo -¡Oh!, lo siento, no acostumbramos a recibir gente de nuestro país. - No es un problema – dijo Chuck. Iba a agregar algo mas pero la mujer lo interrumpió - Mi nombre es Julieta. Supongo que debe ser el detective que nos prometieron. Pase por favor. – Resignándose, Chuck entró en la casa – Tome asiento - , le ofreció, y al mismo tiempo que se sentaba gritó – ¡Bajá Jorge!, ya llego el detective. Jorge era un hombre de unos 50 años, con un buen físico, pero tenía cara de vago y más indiferencia que Chuck, si eso era posible. - ¿Qué quiere? – pregunto Jorge fríamente, Julieta lo miró con una cara de enojo.
- Les haré algunas preguntas sobre su hija, y necesito que sean lo más sincero posible, si es que en verdad quieren atrapar al asesino de su hija – respondió muy seriamente.
- - ¿Qué quiere decir con eso de que “si en verdad queremos”? – preguntó Julieta con desconfianza.
- Verá, en este momento son los principales sospechosos, así que naturalmente los tratare como tal, hasta que se me demuestre lo contrario.
- Como se atreve a siquiera sugerir eso… - dijo Jorge levantándose. A lo que Chuck no reaccionó.
- ¡Jorge, cálmate!, este hombre nos quiere ayudar – le dijo a su marido sentándolo. Y girando a Chuck dijo – seremos sinceros.
- Muy bien, primero que nada, me gustaría saber como era la victima, gustos en general, algún vicio.
- Bueno – dijo Julieta – lo que mas le interesará saber es que Eliana cambió mucho en este último mes. Todo empezó cuando tuvo que hacer un trabajo práctico en el que tenía que ir a una biblioteca. Generalmente todos van a la de la esquina del colegio, pero como lo dejo a muy último momento todos los libros buenos ya estaban alquilados, por lo que tuvo que irse a otra que queda un poco más lejos en un barrio medio inseguro. Cuando volvió, bastante tarde en verdad, dijo que iba a tener que seguir yendo para el trabajo. Así con esas idas y vueltas cambiaron sus gustos, no lo voy a entretener, pero se volvió lo que nosotros llamamos “dark”, hasta el punto en que se vestía siempre de negro, escuchaba música rock pesada y aunque no tenga que ver, creemos que se…- en este momento se puso a llorar.
- Se…. drogaba – concluyó Jorge.
- Muy bien, solo les pido una cosa más, necesito que me den la dirección de su ex – mejor amiga. Se la dieron y se fue.
Su ex mejor amiga, una joven danesa, hablaba inglés, pero estaba muy angustiada por lo que los padres le explicaron que la biblioteca a donde fue Eliana estaba concurrida por una banda de chicos dark, todos mayores de 18, que se juntaban para escuchar música pesada, tomar alcohol y drogarse. Chuck les agradeció y se fue. Espero a que fuera de noche y cuando ésta llego, fue a zona de la biblioteca y esperó, hasta que efectivamente empezaron a llegar los miembros, eran 20 en total. Se escondió en unos arbustos y esperó unas 1 o 2 horas hasta que empezaron a tomar alcohol, y finalmente, la droga. Vio como sacaba jeringas y polvo, y cuando uno de ellos empezó a inyectarse, sacó un arma que tenia guardada en su cintura (como tenía una camisa no se notaba) y se mostró con su placa apuntándoles y diciéndoles en ingles que suban las manos todos. Solo la mitad, que sabían inglés, las levanto, de la otra que no sabían, la mitad salieron corriendo y la otra copió a los demás. Les preguntó si tenían alguna especie de líder, y uno, más grandes de los demás, se mostró. Chuck le apunto y dijo que los demás podían irse, pero que el debía quedarse para hacerle unas preguntas. Cuando se fueron todos Chuck comenzó a interrogarlo. – Primero que nada, si no decís la verdad o salís corriendo te arresto por consumo de drogas. –el joven asintió y Chuck prosiguió.
- ¿Conoces a Eliana, no?
- Sí, ella se iba a unir a nuestro grupo.
- ¿Sabes que se murió?
- Sí... – dijo temerosamente.
- ¿Cómo? – pregunto agresivamente
- Bueno, ella murió la misma noche que se iba a unir
- Si no me das una explicación convincente te arresto ya mismo
- ¡Esta bien, esta bien! Mire, la noche que se murió era su cumpleaños, ella cumplía 18, por lo que según nosotros, era apropiada para unirse. Nuestro “ritual”, como le decimos, era muy simple. Le enviábamos un mensaje de texto a una calle a la que tenía que ir y ahí la asustábamos. Pero nunca llego, así que fuimos el día siguiente, espiamos su casa y vimos que estaban todos de luto, por lo que deducimos.
- Bueno, como no podes probar nada igual te voy a arrestar. – Pero al momento que bajo el arma se fue corriendo y se escabullo en las sombras.
Maldiciendo, Chuck se rindió, estaba muy cansado, por lo que fue al hotel, y tras acariciar y alimentar a Marty, se quedo dormido.
Al otro día a la mañana, se levantó, preparó su desayuno y luego de comerlo se fue a la comisaria a decir que iba a abandonar el caso, pero en medio del camino se le ocurrió una pregunta para el grupo de jóvenes. Por lo que fue corriendo al lugar que se encontraban los chicos (se habían quedado toda la noche), y sin decir ni hola pregunto.
- ¿Alguna vez echaron a algún miembro del grupo?
- Sí, no hace mucho echamos a Eros. –Contesto uno de los chicos que estaba medio escondido atrás de una mesa-
- ¿Por qué razones?
- Porque era muy problemático y además, como no queríamos ser muchos, y queríamos meter a Eliana decidimos entre todos correrlo del grupo.
- ¡Eureka! –Respondió con entusiasmo Chuck- No se dan cuenta, a el no le gusto la idea de que lo echen, y seguro se enteró las razones y se vengó, pero igual no es seguro, tendré que seguir investigando. Me voy chicos, gracias.
- Chau
Chuck se dirigía a la comisaria ahora, pero con otro objetivo. Su teoría era que, por venganza, Eros asesino a Eliana, pero ahora su deber era despejar la hipótesis.
Una vez que llego a la comisaria llamo a la casa de sus padres para hacerle otras preguntas.
- Hola.
- Hola Jorge, Habla Chuck, el detective.
- Si, ¿Qué quiere?
- Quería que por favor me diga si llamaron a su hija antes de que se valla, o si usted vio algo extraño.
- Que yo sepa no, espere un minuto que le pregunto a Julieta.
Unos segundos más tarde.
- Me dijo que lo único que recuerda es que aproximadamente una hora antes de que se valla de la casa le llego un mensaje y media hora mas tarde otro.
- Muchísimas gracias seños Jorge, cualquier novedad lo mantendremos informado.
- Espere
Pero Chuck ya había cortado.
Agarró su abrigo y se dirigió al salón donde se encuentran los elementos confiscados para retirar el celular de Eliana. Una vez ahí firmó la planilla y retiró el celular, abrió la opción de mensajes nuevos y ahí leyó los últimos dos, un anteúltimo que decía: “Te esperamos a las 9 en el bar de la esquina de wikffor y foringhann” y el último decía: “Cambiamos de lugar, te esperamos al mismo horario pero en al entrada del callejón de la calle Loverkrands entre Jorgensen y Helveg”
Chuck supuso que Eliana fue al callejón, ya que era el lugar donde supuestamente se iban a reunir, por lo tanto el se dirigió junto a un grupo de investigadores a ese callejón. Una vez ahí, y tras un largo rato de búsqueda, encontraron unas cadenillas con manchas de sangre y además una mancha de sangre en el suelo y un cuero cabelludo, lo cual Chuck mando a investigar automáticamente.
Esa misma tarde en el laboratorio ya tenía los resultados de ADN de las manchas de sangre y del cabello. Resultó que el cabello y la mancha de sangre sacada del suelo le pertenecían a Eros Steffanolli, el ex miembro de la banda de los darks, y la sangre de la cadenilla le pertenecía a Eliana. Tras saber los resultados, Chuck fue a buscar a Eros, pero aunque revisó toda la ciudad no encontró nada. Esa noche decidió quedarse a investigar en el laboratorio, por lo cual llevo a Marty para que duerma ahí. Pero con todos los elementos sobre la mesa y Marty suelto, accidentalmente olfateo el pelo y empezó a chillar y tratar de salir volando hacia afuera, por lo que Chuck se dirigió tras el.
Chuck llamo a una patrulla para que lo acompañe en su persecución del tucán. Tras un largo caminar llegaron a una puerta de chapa, Chuck toco la puerta preguntando:
- ¿Hay alguien?
Un silencio absoluto le respondió.
- Soy un agente y quiero saber si hay alguien.
El silencio volvió a hacerse presente.
- Si nadie responde derribare la puerta.
Más silencio.
- Vos te lo buscaste.
Chuck derribo la puerta de una patada y al pasar había un hombre armado con una pistola apuntándole directamente a la cabeza.
- ¡Tranquilo! -dijo Chuck-
- Das un paso y te mato, no tengo problema, así irías a visitar a Eliana, ya que tanto te preocupas por ella. –Dijo Eros temblando-
- Tranquilo, podemos arreglar todo.
- Menos a Eliana. –Respondió Eros intentando poner nervioso a Chuck-´
- Si porque vos la mataste
Mientras tanto un par de oficiales apuntaban hacia Eros y otros tres se dirigían a la puerta trasera para atrapar a Eros.
- Si vos te comportas acá no pasa nada.
- Cállate, ¿Eso decís siempre? Porque mira que no funciona, de esta no salís vivo. –Le dijo Eros intentando atemorizarlo-
Luego de las palabras de Eros se abrío una puerta por la que un oficial saltó tirando a Eros al suelo sin oportunidad de hacer nada. Luego de hablarle un rato Chuck lo esposó y lo llevo a la comisaria a tomar declaraciones.
Eros fue preso con cadena perpetua pero se escapó. En este momento Chuck lo está buscando. Fue promovido de cargo y consiguió trabajo en la comisaria como investigador. Mientras tanto, Los chicos del grupo iban a integrar un miembro nuevo al grupo, pero ese mismo día fue asesinado.


Fin.

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